Método Ivy Lee para múltiples trabajos: cómo priorizar sin ahogarte en tareas
Aprende el método Ivy Lee para gestionar varios trabajos a la vez: pasos concretos, ejemplos reales y cómo aplicarlo hoy mismo para evitar la sobrecarga.
Gestionar varios trabajos a la vez (ya sea como freelance, emprendedor o profesional con múltiples proyectos) puede sentirse como intentar beber de una manguera a presión. Las tareas se acumulan, los plazos se solapan y la sensación de estar siempre corriendo sin avanzar se vuelve agotadora. El método Ivy Lee para múltiples trabajos es una técnica centenaria que promete cortar ese caos con un enfoque minimalista: menos decisiones, más acción. Pero, ¿funciona realmente cuando tienes cinco clientes, tres proyectos personales y una lista interminable de pendientes? En esta guía, desglosamos el método paso a paso, con ejemplos concretos para adaptarlo a entornos con múltiples responsabilidades, y te mostramos cómo aplicarlo hoy mismo para recuperar el control.
Qué es el método Ivy Lee (y por qué funciona para varios trabajos)
El método Ivy Lee fue creado en 1918 por el consultor de productividad Charles M. Schwab, presidente de la Bethlehem Steel Corporation, quien buscaba una forma de aumentar la eficiencia de sus ejecutivos. Schwab contrató a Ivy Lee, un pionero en relaciones públicas, y le pidió que diseñara un sistema simple pero efectivo. La solución de Lee fue tan directa que Schwab le pagó 25,000 dólares de la época (equivalente a más de 400,000 dólares hoy) por ella. La premisa es sencilla: al final de cada día, eliges solo seis tareas para el día siguiente, las ordenas por prioridad y te enfocas en ellas una por una, sin distracciones. Nada de listas interminables ni multitarea: solo seis tareas, en orden, hasta terminarlas.
¿Por qué funciona este método, especialmente cuando manejas múltiples trabajos? La clave está en dos principios psicológicos:
- Reducción de la fatiga por decisión: Cada mañana, en lugar de perder tiempo decidiendo qué hacer, ya tienes una lista predefinida y ordenada. Esto elimina la parálisis por análisis, un problema común cuando tienes tareas de distintos proyectos compitiendo por tu atención.
- Enfoque en lo importante, no en lo urgente: Al limitarte a seis tareas, te ves obligado a priorizar lo que realmente aporta valor, en lugar de reaccionar a lo que grita más fuerte (como ese correo de un cliente que puede esperar).
- Progresión visible: Completar tareas en orden te da una sensación de avance tangible, algo crucial cuando trabajas en varios frentes y el progreso puede sentirse difuso.
Pero el método Ivy Lee original fue diseñado para ejecutivos con un solo trabajo. Para adaptarlo a múltiples trabajos, hay que ajustar algunos detalles, como veremos a continuación.
Cómo aplicar el método Ivy Lee para múltiples trabajos: paso a paso
1. Reúne todas tus tareas en un solo lugar (sin filtrar)
El primer paso es centralizar. Si tienes tareas dispersas en correos, notas adhesivas, mensajes de Slack o tu cabeza, el método Ivy Lee no funcionará. Necesitas una lista maestra donde vuelques todo lo pendiente, sin importar de qué trabajo provenga. Por ejemplo:
- Proyecto A (cliente): Redactar informe de progreso (entrega: viernes).
- Proyecto B (empresa): Revisar diseño de la landing page (plazo: miércoles).
- Proyecto personal: Escribir artículo para el blog (sin plazo).
- Casa: Llamar al fontanero para la fuga de agua (urgente).
- Cliente C: Enviar factura pendiente (vencida).
- Proyecto A: Preparar reunión con el equipo (mañana a las 10:00).
Esta lista maestra debe incluir tareas de todos tus trabajos, sin excepciones. Si una tarea no está aquí, no existe para el método Ivy Lee.
2. Asigna un 'trabajo' a cada tarea (para no perder el contexto)
Cuando manejas múltiples trabajos, una tarea aislada pierde sentido. Por ejemplo, "Redactar informe" podría referirse a tres proyectos distintos. Para evitar confusiones, etiqueta cada tarea con su contexto (el trabajo al que pertenece). Esto te ayudará a:
- Evitar mezclar mentalmente tareas de distintos proyectos (ej.: no pensar en el informe del cliente A mientras trabajas en el diseño del cliente B).
- Priorizar con criterio: si un trabajo tiene plazos más ajustados o mayor impacto, sus tareas subirán en la lista.
- Cambiar de contexto con menos fricción: al terminar una tarea de un trabajo, sabes exactamente qué sigue en ese mismo ámbito.
En el ejemplo anterior, podrías añadir el contexto así:
- [Proyecto A] Redactar informe de progreso (entrega: viernes).
- [Proyecto B] Revisar diseño de la landing page (plazo: miércoles).
- [Blog personal] Escribir artículo (sin plazo).
- [Casa] Llamar al fontanero (urgente).
3. Elige las 6 tareas más importantes (y descarta el resto)
Aquí viene el corazón del método Ivy Lee para múltiples trabajos: seleccionar solo seis tareas para el día siguiente. Pero, ¿cómo decidir cuáles? Usa estos criterios, en este orden:
- Plazos inminentes: Tareas con fecha de entrega hoy o mañana tienen prioridad absoluta. Ejemplo: "[Proyecto A] Preparar reunión con el equipo (mañana a las 10:00)".
- Impacto alto: Tareas que generan ingresos, evitan pérdidas o desbloquean el trabajo de otros. Ejemplo: "[Cliente C] Enviar factura pendiente (vencida)" (sin esto, no cobras).
- Dependencias: Tareas que, si no las haces hoy, retrasarán a otros. Ejemplo: "[Proyecto B] Revisar diseño de la landing page" (el diseñador no puede avanzar sin tu feedback).
- Urgencia real: Tareas que, si no se hacen hoy, generarán problemas. Ejemplo: "[Casa] Llamar al fontanero" (la fuga de agua puede empeorar).
- Importancia a largo plazo: Tareas que no son urgentes pero son clave para tus objetivos. Ejemplo: "[Blog personal] Escribir artículo" (si quieres crecer tu audiencia).
En el ejemplo, las seis tareas seleccionadas podrían ser:
- 1. [Cliente C] Enviar factura pendiente (vencida).
- 2. [Proyecto A] Preparar reunión con el equipo (mañana a las 10:00).
- 3. [Casa] Llamar al fontanero (urgente).
- 4. [Proyecto B] Revisar diseño de la landing page (plazo: miércoles).
- 5. [Proyecto A] Redactar informe de progreso (entrega: viernes).
- 6. [Blog personal] Escribir artículo (sin plazo).
¿Qué pasa con las tareas que no entran en las seis? Las dejas en la lista maestra para el día siguiente. Si una tarea no es lo suficientemente importante para estar entre las seis, no merece tu tiempo hoy. Esto es difícil al principio (sobre todo si tienes miedo a olvidar algo), pero es liberador: te obliga a confiar en que, si una tarea es realmente crítica, aparecerá en la lista del día siguiente.
4. Ordena las 6 tareas por prioridad (y no las cambies)
Una vez seleccionadas, ordénalas de la más a la menos importante. Este orden es sagrado: no lo modifiques al día siguiente, por mucho que una tarea parezca más tentadora. La primera tarea de la lista es tu único objetivo hasta que la termines. Solo entonces pasas a la segunda, y así sucesivamente. Ejemplo de orden para el día siguiente:
- 1. [Cliente C] Enviar factura pendiente (vencida).
- 2. [Proyecto A] Preparar reunión con el equipo (mañana a las 10:00).
- 3. [Casa] Llamar al fontanero (urgente).
- 4. [Proyecto B] Revisar diseño de la landing page (plazo: miércoles).
- 5. [Proyecto A] Redactar informe de progreso (entrega: viernes).
- 6. [Blog personal] Escribir artículo (sin plazo).
Si al terminar el día no has completado las seis, las tareas pendientes vuelven a la lista maestra para el día siguiente. No las arrastres automáticamente: evalúa si siguen siendo prioritarias.
5. Trabaja en una sola tarea a la vez (sin excepciones)
El método Ivy Lee exige monotarea radical. Esto significa:
- No empieces la tarea 2 hasta terminar la 1, aunque la 2 sea más fácil o divertida.
- No revises correos, mensajes o redes sociales hasta terminar la tarea en curso.
- Si surge una nueva tarea urgente durante el día, no la añadas a la lista. Anótala en la lista maestra y evalúala al día siguiente.
Para evitar distracciones, usa técnicas como:
- Bloqueo de tiempo: Asigna un bloque de tiempo realista a cada tarea (ej.: 1 hora para preparar la reunión, 30 minutos para llamar al fontanero).
- Modo avión: Si trabajas en digital, activa el modo avión o usa apps para bloquear distracciones durante el bloque de tiempo.
- Regla de los 2 minutos: Si una interrupción toma menos de 2 minutos (ej.: responder un mensaje rápido), hazla y vuelve a la tarea. Si toma más, anótala para después.
6. Revisa y repite al final del día
Al terminar la jornada, haz una revisión rápida:
- Marca las tareas completadas (esto te dará una sensación de logro).
- Anota qué tareas quedaron pendientes y por qué (¿fueron interrupciones? ¿subestimaste el tiempo?).
- Actualiza la lista maestra con nuevas tareas que hayan surgido durante el día.
- Selecciona las 6 tareas para el día siguiente, siguiendo los mismos criterios.
Este paso es crucial: te permite cerrar el día con claridad y empezar el siguiente con un plan definido, sin la ansiedad de lo desconocido.
Errores comunes al usar el método Ivy Lee con múltiples trabajos (y cómo evitarlos)
El método Ivy Lee es simple, pero no fácil. Estos son los errores más frecuentes cuando lo aplicas a varios trabajos, junto con soluciones prácticas:
Error 1: Elegir tareas de un solo trabajo
Problema: Si todos los días priorizas tareas de un solo trabajo (ej.: el cliente que paga más o el proyecto que más te gusta), los demás se quedan atrás. Solución: Usa la regla del equilibrio: en tu lista de seis tareas, incluye al menos una de cada trabajo que tenga plazos o dependencias. Por ejemplo, si tienes tres trabajos activos, tus seis tareas podrían ser: 2 del trabajo A, 2 del trabajo B, 1 del trabajo C y 1 personal. Ajusta los números según la urgencia de cada uno.
Error 2: Incluir tareas demasiado grandes
- [Proyecto A] Definir requisitos de la nueva funcionalidad (1 hora).
- [Proyecto A] Crear wireframe de la pantalla principal (2 horas).
- [Proyecto A] Revisar wireframe con el equipo (30 minutos).
Error 3: Ignorar las tareas pequeñas pero críticas
Problema: Tareas como "Enviar factura", "Confirmar reunión" o "Responder correo del proveedor" suelen posponerse porque no parecen importantes, pero pueden generar problemas si se acumulan. Solución: Reserva un espacio en tu lista para estas tareas. Por ejemplo, si una de tus seis tareas es "[Administrativo] Gestionar facturas y correos pendientes", dedícale 30 minutos al día a cerrar estos flecos. Así no se convierten en una bola de nieve.
Error 4: No ajustar la lista durante el día
Problema: Si una tarea se vuelve irrelevante (ej.: un cliente cancela una reunión) o surge una emergencia (ej.: un servidor se cae), seguir la lista al pie de la letra puede ser contraproducente. Solución: Permítete ajustar la lista una vez al día, preferiblemente al mediodía. Revisa si alguna tarea ha perdido prioridad o si hay algo nuevo que deba entrar en las seis. Pero no lo hagas sobre la marcha: anota los cambios y aplícalos en la revisión de la tarde.
Ejemplo real: Un día con el método Ivy Lee para múltiples trabajos
Para ilustrar cómo funciona el método en la práctica, aquí tienes un ejemplo real de un día en la vida de Lucía, una diseñadora freelance que trabaja con tres clientes y tiene un proyecto personal (un curso online).
Lista maestra de Lucía (antes de priorizar)
- [Cliente A] Diseñar logo para campaña de verano (entrega: viernes).
- [Cliente B] Revisar feedback del wireframe (plazo: hoy).
- [Cliente C] Enviar propuesta para nuevo proyecto (sin plazo).
- [Curso online] Grabar lección 3 (sin plazo).
- [Administrativo] Enviar factura al Cliente A (vencida).
- [Administrativo] Responder correo del proveedor de hosting (urgente).
- [Casa] Comprar materiales para reparar la estantería (sin plazo).
- [Cliente A] Preparar reunión de seguimiento (mañana a las 11:00).
- [Cliente B] Corregir errores del diseño anterior (plazo: jueves).
Las 6 tareas seleccionadas para el día siguiente
- 1. [Administrativo] Enviar factura al Cliente A (vencida).
- 2. [Cliente B] Revisar feedback del wireframe (plazo: hoy).
- 3. [Administrativo] Responder correo del proveedor de hosting (urgente).
- 4. [Cliente A] Preparar reunión de seguimiento (mañana a las 11:00).
- 5. [Cliente B] Corregir errores del diseño anterior (plazo: jueves).
- 6. [Cliente A] Diseñar logo para campaña de verano (entrega: viernes).
Cómo transcurrió el día
- 8:30 - 9:00: [Administrativo] Enviar factura al Cliente A. Lucía lo hace primero para evitar retrasos en el pago. Incluye una nota amable recordando el plazo vencido.
- 9:00 - 10:30: [Cliente B] Revisar feedback del wireframe. Se da cuenta de que el cliente ha cambiado algunos requisitos, así que ajusta el diseño y envía una versión actualizada.
- 10:30 - 11:00: [Administrativo] Responder correo del proveedor. El hosting va a subir de precio, así que Lucía negocia una extensión del descuento actual.
- 11:00 - 12:30: [Cliente A] Preparar reunión de seguimiento. Revisa los avances del proyecto, prepara una presentación con capturas de pantalla y anota preguntas para el cliente.
- 12:30 - 14:00: Almuerzo y descanso. Lucía evita revisar correos o mensajes para no romper su enfoque.
- 14:00 - 15:30: [Cliente B] Corregir errores del diseño anterior. Termina las correcciones y las envía al cliente para su aprobación.
- 15:30 - 17:00: [Cliente A] Diseñar logo para campaña de verano. Crea tres propuestas de logo y las envía al cliente para feedback.
- 17:00 - 17:30: Revisión del día. Lucía marca las tareas completadas y actualiza su lista maestra. La tarea "[Curso online] Grabar lección 3" sigue sin plazo, así que la deja para otro día. Selecciona las 6 tareas para mañana, incluyendo una del curso online para avanzar en su proyecto personal.
Al final del día, Lucía completó 5 de las 6 tareas (la sexta, el logo, quedó a medias pero avanzó significativamente). Lo más importante: no se sintió abrumada, a pesar de tener múltiples frentes abiertos. El método Ivy Lee le dio estructura sin ahogarla en detalles.
Herramientas para aplicar el método Ivy Lee (y cómo elegir la adecuada)
El método Ivy Lee no requiere herramientas sofisticadas, pero usar una app o sistema que se adapte a él puede marcar la diferencia, especialmente cuando manejas múltiples trabajos. Estas son las opciones, ordenadas de más simple a más avanzada:
1. Papel y bolígrafo (el método clásico)
Ventajas: Es tangible, no tiene distracciones y te obliga a ser conciso. Cómo usarlo:
- Usa una libreta dedicada solo a tu lista maestra y a las 6 tareas diarias.
- Divide la página en dos columnas: una para la lista maestra (todas las tareas) y otra para las 6 tareas del día.
- Tacha las tareas completadas para tener una sensación visual de progreso.
- Al final del día, arranca la hoja y empieza de cero al día siguiente.
Desventajas: No es práctico si trabajas en equipo o necesitas acceder a tus tareas desde varios dispositivos. Tampoco es fácil buscar tareas antiguas o adjuntar archivos.
2. Apps de notas (como Google Keep, Apple Notes o Notion)
Ventajas: Son accesibles desde cualquier dispositivo y permiten adjuntar archivos o enlaces. Cómo usarlas:
- Crea una nota titulada "Lista maestra" y otra llamada "6 tareas del día [fecha]".
- Usa etiquetas o colores para diferenciar los trabajos (ej.: rojo para el Cliente A, azul para el Cliente B).
- Ordena las tareas manualmente arrastrándolas.
- Archiva las notas de días anteriores para no perderlas, pero mantén solo la del día actual visible.
Desventajas: No tienen funciones avanzadas de priorización o recordatorios, y pueden volverse caóticas si no las organizas bien.
3. Apps de gestión de tareas (como Todoist, TickTick o Microsoft To Do)
Ventajas: Están diseñadas para gestionar tareas, con funciones como recordatorios, fechas de vencimiento y prioridades. Cómo usarlas:
- Crea un proyecto o lista para cada trabajo (ej.: "Cliente A", "Proyecto personal").
- Añade todas las tareas a sus respectivos proyectos, con fechas de vencimiento si las tienen.
- Cada día, revisa la lista maestra y selecciona las 6 tareas más importantes. Usa la función de "prioridad" o "destacar" para marcarlas.
- Trabaja en una sola tarea a la vez, usando la vista de "hoy" o "próximas" para evitar distracciones.
Desventajas: Algunas apps pueden ser demasiado complejas para el método Ivy Lee, con funciones que no necesitas y que pueden distraerte.
4. Apps con enfoque en múltiples trabajos (como Foco)
Si gestionas varios trabajos a la vez, una app diseñada para este escenario puede simplificar el método Ivy Lee. Por ejemplo, Foco te permite:
- Crear un contenedor independiente para cada trabajo (ej.: "Cliente A", "Proyecto personal"), cada uno con su color. Así, al ver tus tareas, identificas de un vistazo a qué trabajo pertenecen.
- Usar el modo Panorama para ver todas las tareas de todos los trabajos en una sola lista, ideal para tu lista maestra. Luego, en el modo Foco, filtras y ves solo las tareas de un trabajo concreto, lo que te ayuda a concentrarte en un contexto a la vez.
- Organizar tus 6 tareas diarias en la vista Lista, donde puedes agruparlas por fecha (hoy, esta semana) y arrastrarlas para ordenarlas por prioridad. La vista Kanban también es útil para mover tareas entre columnas como "Por hacer", "Haciendo" y "Hecho".
- Añadir fechas de realización (cuándo trabajarás en la tarea) y fechas de entrega (el plazo límite), lo que te ayuda a priorizar con más criterio. Por ejemplo, una tarea con fecha de realización hoy pero entrega en una semana puede esperar si hay algo más urgente.
- Usar la captura por voz para añadir tareas rápidamente a tu lista maestra sin romper tu flujo de trabajo. Si dictas "Revisar diseño del Cliente B para el jueves, importante", Foco detecta automáticamente la fecha, la prioridad y crea la tarea con esos datos.
Foco no es la única opción, pero su diseño está pensado para evitar la sobrecarga visual cuando tienes muchos frentes abiertos, algo clave para aplicar el método Ivy Lee con éxito. Si pruebas el método en papel o con otra app y sientes que la gestión de múltiples trabajos te abruma, herramientas como esta pueden ayudarte a mantener el enfoque sin perder la simplicidad del sistema.
Priorizar no es elegir qué hacer, sino decidir qué no hacer hoy. El método Ivy Lee te obliga a enfrentarte a esa verdad cada día.
Conclusión: ¿Vale la pena el método Ivy Lee para múltiples trabajos?
El método Ivy Lee no es una solución mágica, pero es una de las técnicas de priorización más efectivas para evitar la sobrecarga cuando manejas varios trabajos. Su mayor virtud es la simplicidad: te obliga a tomar decisiones difíciles (¿qué merece estar en las seis tareas?) y a ejecutar sin distracciones. No elimina el estrés por completo (siempre habrá días caóticos), pero te da un marco para avanzar sin ahogarte en la lista interminable de pendientes.
Si decides probarlo, empieza con estos pasos:
- Hoy mismo, haz una lista maestra con todas tus tareas, sin filtrar. Incluye todo, desde lo más importante hasta lo más trivial.
- Mañana, elige solo seis tareas siguiendo los criterios de plazos, impacto y dependencias. Ordena la lista y enfócate en la primera tarea hasta terminarla.
- Al final del día, revisa qué funcionó y qué no. Ajusta el método a tu realidad: quizá necesites 7 tareas en lugar de 6, o quizá debas dividir las grandes en subtareas.
- Repite el proceso durante una semana. Si notas que avanzas más y te sientes menos abrumado, sigue con él. Si no, ajusta o prueba otra técnica.
El método Ivy Lee no es para todo el mundo. Si tu trabajo requiere multitarea constante (ej.: atención al cliente) o si tus tareas son demasiado impredecibles (ej.: emergencias médicas), puede que no sea la mejor opción. Pero si pasas más tiempo decidiendo qué hacer que haciéndolo, este método puede ser el cambio que necesitas para recuperar el control de tu día.
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